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jueves, 25 de febrero de 2010

Talento sí, pero ¿cuál?

El pasado mes de julio Malcolm Gladwell escribía un interesante artículo en el New Yorker titulado The talent myth, en el que adopta una perspectiva desafiante en cuanto a la gestión del talento.
Analiza el caso de la empresa que ha llevado más lejos los postulados de la gestión del talento, Enron. Gladwell llega a plantearse si su caída ocurrió a pesar de su énfasis en el talento o precisamente por eso. Sorprende el trato que las personas brillantes recibían. ¿No estará sobrevalorada la gente inteligente? se pregunta. Enron no hacía otra cosa que seguir los dictados de McKinsey.
Tres de sus consultores (Michaels, Axelrod y Handfield-Jones) escribieron The war for talent en 1997. Constataban cómo las empresas excelentes lo eran por su calidad al gestionar el talento, captando a los mejores y reteniéndolos con altísimas retribuciones y desarrollos de carrera rapidísimos.
Me gusta la perspectiva contracorriente de Gladwell porque nos ayuda a buscar en otras direcciones. Las empresas excelentes se caracterizan, más que por tener muchos talentos, por tener sistemas inteligentes de hacer las cosas. Lo inteligente es la operativa de la organización en su conjunto. Los genios son bienvenidos, pero el éxito no reposa en ellos. Una compañía es mucho más que escenario de lucimiento para algunos superdotados. Para tener éxito, lo que necesita, además de la suerte de estar en los mercados adecuados en los momentos precisos, es una óptima combinación de una multitud de factores.
A lo largo de mi carrera he visto personas brillantes en departamentos en donde sus capacidades se perdían estérilmente, en un medio que les impedía contribuir más allá de una fracción de su potencial. El medio determina enormemente las posibilidades de contribuir de la gente: la calidad de la manera de hacer las cosas, los procesos para revisar problemas, oportunidades y decisiones, la habilidad para dirigir personas de los directivos, la flexibilidad de las normas escritas y no escritas, etcétera. Y, también, el talento de los que allí trabajan, claro. Este conjunto de elementos y otros no citados condicionan los niveles de rendimiento.
Hay medios densos y medios fluidos. En los densos las personas gastan sus energías en superar burocracias y normas inoperantes
Me gusta llamar a la resultante final de todos los factores densidad del medio. Hay medios densos y medios fluidos. En los densos las personas gastan sus energías en superar burocracias y normas inoperantes, en trabajar con otros cuando sus jefes creen que no es preciso, en proponer modos alternativos de hacer las cosas que no son bienvenidos, etcétera. De poco vale en estas circunstancias el talento.
Su potencial queda ahogado en la poca capacidad de los sistemas para aprovecharlo. Hay empresas con este tipo de medio que ponen en marcha planes de captación y retención del talento para terminar descubriendo que el plan fracasó algún tiempo después.
En cambio, en un medio fluido la gente puede aportar si sabe que hacerlo es bienvenido y si existen procesos para estimular y recoger las contribuciones de los individuos, si hay prácticas de revisión de problemas y oportunidades, si se da continuidad a las decisiones tomadas, etcétera. En este medio podrá haber más o menos talentos, pero las posibilidades de que se logren buenos resultados son claramente mayores que en un medio denso con talentos.
Es en estos ambientes donde los talentos, extraordinarios o normales, pueden manifestarse. Cuando una empresa con medio denso lanza un programa de gestión del talento tengo la impresión de que esperan que los
talentos que contratan sean héroes capaces de enderezar lo que anda torcido, lo que la dirección no es capaz de hacer andar. Esperan que naden contra la corriente y triunfen pero, paradójicamente, no podrán hacerlo si no se adaptan al medio. Cuando lo hayan hecho, habrán perdido mucho de lo que les hacía valiosos.
El final más probable de la historia: ambiciosos talentos frustrados dejando una empresa que no ha podido beneficiarse de su capacidad y empleados de siempre ofendidos por la diferencia de trato con los recién llegados.
Es mucho más difícil, pero más eficaz, crear sistemas y organizaciones inteligentes que contratar personas con alta Se esperan que los talentos que se contratan sean héroes capaces de enderezar lo que anda torcido
capacidad. Este es el camino a seguir. Requiere mejora, perseverancia y coherencia sostenidas. Gestionar el talento a la manera de The war for talent es la vía fácil. Nos exime de trabajar sobre muchos detalles de la organización.
Es importante que nos planteemos estas cuestiones porque si somos responsables de co-gestionar el capital humano de nuestras empresas no podemos caer en errores derivados de una gestión oportunista, dictada por las modas. Eso termina pasando factura. Debemos buscar el equilibrio de una gestión sensata, con el foco puesto en los sistemas y elementos de las organizaciones que condicionan su rendimiento y el de las personas que trabajan en ellas. Las modas pueden distraernos y conducirnos a tratar los síntomas y no las causas.
Esperar que talentos individuales liberen el potencial máximo de una organización es como esperar ganar un Gran Premio poniendo gasolina extra a un utilitario.
10 de enero en Expansión y Empleo
Juan San Andrés - Director de Recursos Humanos de Oracle

La búsqueda de sentido: ¿Y si el problema de fondo fuera...?

Indicaba un cliente hace días lo difícil que resultaba encontrar ideas frescas en las diversas conferencias y foros a los que asistía. Aparentemente atravesamos un período en que los tradicionales “encantadores de serpientes” – gurús y consultores – estamos cortos de ideas. Si la realidad es tal, sombríos nubarrones se perfilan en el horizonte de las empresas porque nadie pone en tela de juicio la gran contribución de la consultoría –estrategia, organización, sistemas, recursos humanos, ingeniería– a la innovación de las empresas durante los últimos 20 años.
El conocimiento se ha vuelto una mercadería; cualquier neófito en un tema puede informarse consultando dos páginas web, ojeando tres libros y “pidiendo prestadas” un par de ideas de algún ponente que lleva unos metros de ventaja en la materia. En cuestión de horas pasamos de la ignorancia a “estar puestos”, y en cuestión de días pasamos a ser considerados como expertos por quien nos escucha. ¿Cómo es posible que las empresas estén tan cortas de ideas frescas cuando nunca han tenido tanto conocimiento dentro o de tan fácil acceso?, ¿cómo ocurre esto con tantos directivos y ejecutivos sabiendo tanto sobre tantos temas? No viene mal plantearse si el problema de fondo es de comportamiento.
El sentido a través de las conversaciones estratégicas
En un brillante libro recién publicado, Carlos Herreros aborda el proceso de planificación estratégica por medio de escenarios, considerados éstos como relatos bien estructurados o como historias que se construyen por medio de conversaciones. Para el autor, la calidad de la vida conversacional es fundamental. El rol fundamental de los directivos es su participación en estas conversaciones y facilitar formas de conversar diferentes, captando los directivos eficaces los temas repetitivos que impiden el libre flujo conversacional y participando para que cambien.
¿Cómo es posible que las empresas estén tan cortas de ideas frescas cuando nunca han tenido tanto conocimiento dentro o de tan fácil acceso?
¿Buscamos en los foros, pociones mágicas que nos eviten la carga sentimental y emocional que supone una conversación estratégica interna? En un foro externo “de uno a muchos” o “entre varios”, a menudo tendemos a elegir la política de la salvación (otro nos salva) frente a la de la revelación (hemos de salvarnos nosotros mismos). Cierto es que, por más que se busque de foro en foro, resulta terrible descubrir que el futuro no está en ningún lado; ¡que ansiedad!, ¡ningún consultor me da pistas, me lo tengo que inventar desde el grupo al que pertenezco! Como bien indica el número de Febrero de Fast Company (www.fastcompany.com): a medida que cambia el entorno del negocio, así hay que hacerlo con las conversaciones.
“En el corporativo están trabajando en una nueva estrategia; cuando sepamos hacia adónde vamos, hablaremos”, indicaba un Directivo de una multinacional en plena crisis de identidad. Resulta preocupante el efecto que tiene el determinismo simplista generado por las políticas corporativas de recursos humanos sobre los decisores locales: ¡el corporativo nos va a salvar!, ¡que inventen ellos!, ¡el corporativo conoce el futuro!. Carlos Herreros acierta cuando dice que desde la sabiduría convencional, corresponde a la Alta Dirección la identificación de las competencias que son básicas frente a las que no lo son; pero desde la perspectiva de la complejidad, estas tareas no son exclusivas de la Alta Dirección porque no existe esa división del trabajo en la que unos trabajan únicamente pensando y otros no piensan cuando trabajan.
También sostiene el autor que las empresas acaban implantando las mismas estrategias de negocio porque retienen los mismos consultores. Cierto es que la Dirección prefiere planificar sola o con un consultor experto el futuro de la empresa, antes que trabajar los planos relacionales que supone hacerlo entre varios desde dentro. Si falla el plan, el problema siempre será del consultor.
Lo verdaderamente difícil de hacer y de imitar por los competidores, dice el autor, es desarrollar una estrategia desde dentro y donde muchos participen. ¿Cómo crear las condiciones para que esto ocurra? Su hipótesis de trabajo es que resulta imposible cualquier intento colectivo de planificación estratégica si el grupo no ha trabajado previamente sus planos relacionales que son sobre todo emocionales. El grupo va entrando en una sintonía en la que se comparten las coincidencias y las diferencias; cada uno internaliza al grupo total y entiende el rol propio y el de los demás; cómo las amenazas del grupo vienen siempre del exterior, nunca de dentro; y cómo los sentimientos de colaboración se entremezclan con otros menos confesables pero no menos humanos.
El sentido es que el proceso de elegir entre alternativas, al igual que el propósito básico de la empresa, tiene un alto componente emocional. El sentido es que conviene abordar los procesos conscientes e inconscientes que afectan a la coherencia y a la visión compartida. El sentido es que conviene prestar atención a la relación entre lo cognitivo y lo emocional. El sentido es vivir las conversaciones estratégicas como un aprendizaje con escenarios, más que como una planificación con escenarios.
El desarrollo de una persona depende de liberar su energía potencial
El sentido a través del acompañamiento
El acompañamiento se necesita para construir el desarrollo de la persona y el del equipo, para ayudarles en la búsqueda de cualquiera de los sentidos anteriores. El líder y el equipo asumen la tremenda carga que supone descubrir desde dentro su propio futuro, apoyándose para ello en alguien que les ayuda en este proceso.
Nos equivocamos cuando admitimos que desarrollar buenos líderes y equipos de alto rendimiento es un problema de un libro, dos cursillos y tres ideas prestadas. No son horas de lectura o de enseñanza en situación de juego, sino meses de aprendizaje sobre la misión real encomendada. No es del dominio del conocimiento racional, sino de la interacción entre lo emocional y lo racional. No es un ejercicio de interpretación individual, sino grupal. No es el reto de tener un conocimiento excelente, de tener una buena inteligencia individual, sino de tenerlo con una excelente relación en el equipo, de tener una buena inteligencia colectiva..
Vincent Lenhardt indica en su libro que en las empresas el sentido emerge de tres dimensiones: una dirección, es decir, un propósito y unos objetivos; un lenguaje común, es decir, unos valores compartidos; una experiencia singular, es decir, un entorno motivador que libere el talento. El líder es tal porque encarna ese sentido para los demás y con independencia de su posición jerárquica. Coincido plenamente con él respecto al campo de actuación desde el acompañamiento: ayudar al líder y al equipo en la tarea (ejemplo: desarrollar la estrategia de negocio), ayudarles en la relación (ejemplo: regular los conflictos y emociones que emergen), y ayudarles en la adquisición de competencia técnica (ejemplo: formar sobre cómo hacer escenarios estratégicos).
El sentido es que el desarrollo de una persona depende de liberar su energía potencial, es decir, se asume que vale más que ayer y menos que mañana. El sentido es que el desarrollo es una actividad homeopática y de construcción, más que reparadora. El sentido es que el líder o el equipo no se salvan por la acción del consultor experto: el experto es el líder y la consecuencia de su acción sí mismo y en el equipo. El sentido es, como indica Vincent Lenhardt, que cuanto más apoyo necesita el líder más se encierra en la soledad, haciendo de ésta una condición del éxito y sucumbiendo así al complejo del impostor; el objetivo del líder no es llegar a la cumbre de la empresa, sino quedarse.
El sentido a través de la función de recursos humanos
¿Cómo explicar que cuanto mayor es la crisis de identidad de una empresa, fruto de la desaceleración económica, más tetanizado se queda o más operativo se vuelve el Departamento de Recursos Humanos? Las empresas están incurriendo en un contradicción, al hacernos creer que “las personas son importantes en su proceso de creación de valor”, y luego delegan la generación de sentido sobre las personas en el Departamento de Recursos Humanos.
Conviene abandonar la vieja creencia de que el órgano hace la función; desde una perspectiva de complejidad y de importancia de las personas en la creación de valor, la función de recursos humanos es mucho más amplia que el Departamento de Recursos Humanos porque resulta imposible hacer una gestión en la distancia entre lo cognitivo y lo emocional, y porque los instrumentos de gestión no permiten captar lo emocional tan bien como captan lo cognitivo.
El sentido es que cuanto más se tensa y pierde identidad la empresa, más se aferra el Departamento de Recursos Humanos a realidades instrumentales y operativas. El sentido es que la función deberá ser interiorizada en esa actividad homeopática de desarrollo del directivo; desarrollo de uno en uno y entre varios. El sentido es que las empresas no pueden delegar en los Departamentos de Recursos Humanos la exclusividad para definir el sentido de lo que llamamos liberar el talento de las personas, porque estarían incurriendo en un coste de uso superior.
El sentido a través de la comunidad de talento
Una comunidad de talento es un ecosistema donde el talento de muchos se asocia en beneficio de todos. En sus conversaciones estratégicas, la comunidad de talento está muy pendiente de lo relacional, de la generosidad y del compromiso de muchos. ¿Por qué le resulta tan difícil a un municipio constituirse como comunidad de talento a pesar de la proximidad geográfica de sus vecinos? ¿Por qué le resulta tan fácil a la comunidad de software libre constituirse en comunidad de talento a pesar de su alcance planetario?
Debian ( www.debian.org, www.gnu.org ) es la comunidad de talento de desarrolladores y usuarios interesados en contribuir al proyecto de un software libre (Linux); en diez años, el trabajo de centenares de desarrolladores y de usuarios voluntarios, dispersos en todo el mundo y comunicándose principalmente a través de la internet, ha conseguido que Microsoft abra sus código fuente a los gobiernos: David contra Goliat.
En Debian se comparte el propósito y los valores entre todos y cada uno de sus miembros, más pendientes de aportar al proyecto que de recibir; es un modelo de cooperación altruista en beneficio de muchos. La comunidad Debian genera orgullo de pertenencia: a sus miembros les gusta decir que forman parte de ella y hablan bien de ella. La comunidad es eficiente por la ética y responsabilidad asumidas por cada uno de sus miembros. Es una comunidad “de muchos a muchos” que opera bajo el principio del “mejor equipo en cada momento”.
Tiene sentido que las empresas asocien a sus proveedores y clientes para resolver juntos los retos de creación de valor que afrontan. Como lo tiene que a mayor libertad y distancia, mayor adhesión se requiere al propósito y a los valores de la comunidad. El sentido es que el reto de las empresas consiste en generar compromiso en sus empleados como si fueran una comunidad de voluntarios. El sentido es que caben modelos de creación de valor, con escasos instrumentos sobre la gestión de las personas: la empresa que consiguiera imitar las competencias esenciales de Debian, arrasaría en mercado por la generación de tanta eficiencia a un coste de uso tan bajo.
Antonio Linares – Socio Director de eurotalent

Jornadas APD

La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), organización que agrupa a más de 2300 empresas españolas y que cuenta con más de 40 años de antigüedad, organiza para el próximo día 6 de marzo la jornada “Nuevas formas de relación con el talento”, en colaboración con eurotalent y Watson Wyatt y patrocinada por el Grupo Vedior, del que ofrecemos, pendiente de confirmación, un resumen de la agenda como primicia.
No cabe duda de que en estos momentos de incertidumbre, el talento individual y colectivo de las organizaciones, cobra mayor importancia que nunca para el presente y futuro de la empresa. La jornada de APD pretende revisar el estado de la cuestión en nuestro país en lo que a talento se refiere y proponer sugerencias a las compañías para liberar la energía potencial (capacidades ocultas) con la que cuentan.
Se pretende revisar el estado de la cuestión en nuestro país en lo que a talento se refiere y proponer sugerencias a las compañías
Pendiente de confirmación, en esta jornada de APD participarán Pedro Luis Uriarte, Ex Consejero Delegado de BBVA, Alfonso Jiménez, Director General de Watson Wyatt y coautor del libro “España 2010: mercado laboral”, Itziar Puga, Directora de Responsabilidad Social del Grupo Árbol y Emilio Aragón, Socio-Fundador del mismo grupo, Hilario Pino, periodista y autor del libro “Hablar para convencer”, Daniel Stulin, Asesor del G-14 (los 14 primeros clubes de fútbol de Europa), los socios de eurotalent José Antonio Sáinz, Antonio Linares, Juan Carlos Cubeiro y las experiencias prácticas de Telefónica de España (contada por Carlos Pelegrín Fernández López, Director de Selección y Desarrollo), de Ernst & Young (comentada por María García Ruíz, Directora de Recursos Humanos) y de Dogi Internacional Fabrics (expuesta por Jorge Cagigas, Director Corporativo de Recursos Humanos).
Tras la presentación de la jornada por el Presidente de la misma, Enrique Sánchez de León (Director General de APD), Pedro Luis Uriarte y Alfonso Jiménez hablarán de las nuevas condiciones del mercado laboral en un escenario en el que inevitablemente la oferta de trabajo por parte de las empresas superará al número de trabajadores. Ante esta nueva situación, los ponentes proponen diversas soluciones que cambiarán la forma en que se gestionan las personas en las organizaciones.
Seguidamente, José Antonio Sáinz y Juan Carlos Cubeiro expondrán las claves de la liberación de talento en el siglo XXI, partiendo de la idea de que “liderar es liberar” y que el liderazgo actual exige replantearse las actividades del líder, su impacto en el clima laboral, la cultura corporativa, la compensación integral y la coherencia de la organización en su conjunto.
Se propondrán sugerencias a las compañías para liberar la energía potencial con la que cuentan
Más tarde, Carlos Pelegrín Fernández López analizará pormenorizadamente el caso de Mi telefónica.es, un conjunto de 16 iniciativas de Telefónica de España para impulsar el liderazgo y el desarrollo del talento con gran esfuerzo de participación de los directivos de una de las mayores empresas de nuestro país.
Hilario Pino, presentador de los informativos de Telecinco y Daniel Stulin, experto en comunicación, nos ilustrarán sobre la comunicación en tiempos difíciles tanto en su perspectiva interna, como en la relación con los medios, desde un enfoque práctico y lleno de situaciones empresariales.
María García, expondrá el caso de Ernst & Young, una empresa de servicios profesionales (auditores y abogados), que ha realizado un interesante cambio cultural en pro de la dirección por valores, la relación con escuelas de negocios y otras instituciones educativas, la atracción de talento y el desarrollo de sus directivos.
canal eurotalent
Enero 2003
Jornadas APD
La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), organización que agrupa a más de 2300 empresas españolas y que cuenta con más de 40 años de antigüedad, organiza para el próximo día 6 de marzo la jornada “Nuevas formas de relación con el talento”, en colaboración con eurotalent y Watson Wyatt y patrocinada por el Grupo Vedior, del que ofrecemos, pendiente de confirmación, un resumen de la agenda como primicia.
No cabe duda de que en estos momentos de incertidumbre, el talento individual y colectivo de las organizaciones, cobra mayor importancia que nunca para el presente y futuro de la empresa. La jornada de APD pretende revisar el estado de la cuestión en nuestro país en lo que a talento se refiere y proponer sugerencias a las compañías para liberar la energía potencial (capacidades ocultas) con la que cuentan.
Se pretende revisar el estado de la cuestión en nuestro país en lo que a talento se refiere y proponer sugerencias a las compañías
Pendiente de confirmación, en esta jornada de APD participarán Pedro Luis Uriarte, Ex Consejero Delegado de BBVA, Alfonso Jiménez, Director General de Watson Wyatt y coautor del libro “España 2010: mercado laboral”, Itziar Puga, Directora de Responsabilidad Social del Grupo Árbol y Emilio Aragón, Socio-Fundador del mismo grupo, Hilario Pino, periodista y autor del libro “Hablar para convencer”, Daniel Stulin, Asesor del G-14 (los 14 primeros clubes de fútbol de Europa), los socios de eurotalent José Antonio Sáinz, Antonio Linares, Juan Carlos Cubeiro y las experiencias prácticas de Telefónica de España (contada por Carlos Pelegrín Fernández López, Director de Selección y Desarrollo), de Ernst & Young (comentada por María García Ruíz, Directora de Recursos Humanos) y de Dogi Internacional Fabrics (expuesta por Jorge Cagigas, Director Corporativo de Recursos Humanos).
Tras la presentación de la jornada por el Presidente de la misma, Enrique Sánchez de León (Director General de APD), Pedro Luis Uriarte y Alfonso Jiménez hablarán de las nuevas condiciones del mercado laboral en un escenario en el que inevitablemente la oferta de trabajo por parte de las empresas superará al número de trabajadores. Ante esta nueva situación, los ponentes proponen diversas soluciones que cambiarán la forma en que se gestionan las personas en las organizaciones.
Seguidamente, José Antonio Sáinz y Juan Carlos Cubeiro expondrán las claves de la liberación de talento en el siglo XXI, partiendo de la idea de que “liderar es liberar” y que el liderazgo actual exige replantearse las actividades del líder, su impacto en el clima laboral, la cultura corporativa, la compensación integral y la coherencia de la organización en su conjunto.
Se propondrán sugerencias a las compañías para liberar la energía potencial con la que cuentan
Más tarde, Carlos Pelegrín Fernández López analizará pormenorizadamente el caso de Mi telefónica.es, un conjunto de 16 iniciativas de Telefónica de España para impulsar el liderazgo y el desarrollo del talento con gran esfuerzo de participación de los directivos de una de las mayores empresas de nuestro país.
Hilario Pino, presentador de los informativos de Telecinco y Daniel Stulin, experto en comunicación, nos ilustrarán sobre la comunicación en tiempos difíciles tanto en su perspectiva interna, como en la relación con los medios, desde un enfoque práctico y lleno de situaciones empresariales.
María García, expondrá el caso de Ernst & Young, una empresa de servicios profesionales (auditores y abogados), que ha realizado un interesante cambio cultural en pro de la dirección por valores, la relación con escuelas de negocios y otras instituciones educativas, la atracción de talento y el desarrollo de sus directivos.

El amor renta más que el miedo

Hace un par de años, dos estudiantes de cine de la Universidad de Miami lograron un gran éxito de taquilla explotando Internet con una supuesta leyenda. El Proyecto de la bruja de Blair ha sido hasta hace poco el mejor ejemplo de rentabilidad cinematográfica. Hoy la película más rentable de la industria, que ha recaudado cuarenta veces lo que costó, es Mi gran boda griega, una sencilla comedia romántica e intercultural.
Mientras los padres de la bruja de Blair urdían pillerías allá por 1998, una actriz griega residente en Canadá, llamada Nia Vardalos, protagonizaba en Los Ángeles un monólogo que había escrito ella misma para encontrar representante. Trataba de una joven griega que se había atrevido a casarse con un xeno –un extranjero-, una especie de autobiografía. La obra tuvo cierto éxito entre los helenos de la ciudad. Un buen día, Rita Wilson, una actriz de origen griego, quedó entusiasmada con la obra y le propuso a Nia hacer la versión cinematográfica, producida por el marido de Rita: Tom Hanks. El proyecto costó cinco millones de euros y lleva recaudados más de doscientos millones –sesenta más que la bruja metemiedo-.
La historia va de una chica de treinta años, Toula Portokalos, un especie de Betty la fea ,que trabaja en el restaurante de su padre, Zorba el bailarín, a la que la han educado para alcanzar tres objetivos en la vida: tener un marido griego, tener hijos griegos y alimentarlos a tope. Cuando piensa, según sus estándares culturales, que su fecha de caducidad ya ha pasado, se atreve a volver a estudiar, a cambiar de estética, de trabajo y a enamorarse de un profesor de instituto, blanco, anglosajón, protestante… y vegetariano, Ian Millar –John Corbett-. Su novio acepta abrazar la iglesia ortodoxa y casarse por el rito griego, lo que incluye comilona previa de petición de mano, limusina color pastel, damas de honor azul turquesa, tarta de cinco pisos, esculturas de hielo, surtidor de champán, pelotazos de ouzo y sirtakis que bailan todos.
¿Cuál es el secreto de su éxito? La aceptación de grandes principios humanos como la superación personal, la integridad, la amistad, la familia, el amor… y la utilización humorística de las diferencias culturales en la comida, las tradiciones, los casamientos…
El secreto de su éxito reside en la aceptación de grandes principios humanos.
Como en otra divertida comedia de esta temporada, esta vez británica –Quiero ser como Beckham-, distintos ritos, pero los mismos fundamentos. Eso sí, vistos desde el lado de la minoría –los hindúes en Inglaterra, los griegos en Estados Unidos-. “Básicamente, tomé cada boda griega a la que había asistido en mi vida, incluyendo la mía propia y, en una escala del uno al diez, elevé todo el asunto hasta un once”, ha dicho la guionista y protagonista. Los espectadores latinos seguramente nos sentimos más identificados con tanto exceso gastronómico, intromisión paterna y personajes entrañables. Ojalá la globalización y la diversidad fuera esto: ser conscientes de aquello que los seres humanos compartimos y apreciar nuestras diferencias, fruto de trayectorias culturales diversas.
Realizada por un director de teleseries, con actores semidesconocidos, sin efectos especiales ni inversiones promocionales, filmada en Toronto con la ayuda de numerosos griegos de la ciudad, esta película ha sido el mayor éxito del cine independiente norteamericano, durante ocho meses entre las diez más vistas, la sexta del año, por encima de costosos proyectos como Minority Report , XXX o Camino de Perdición, y la quincuagésima más taquillera de la historia del cine. En España es actualmente la cuarta película de mayor recaudación, pisándole los talones al último Bond de Muere otro día. En una industria tan sofisticada como la del séptimo ¿arte?, todavía hay espacios para la esperanza, para el éxito de un producto honesto, sincero y optimista.
Publicado en Expansión y Empleo el 4 de enero de 2003
Juan Carlos Cubeiro - Socio director de eurotalent